martes, 6 de octubre de 2009

lunes, 5 de octubre de 2009

Sobre Ted Bundy

Ted Bundy fue un asesino en serie. Hijo ilegítimo-hecho que siempre trató de ocultar- y de clase trabajadora. Siempre estuvo obsesionado con el estatus. Durante su adolescencia robó coches de lujo y relojes caros. Ya en esa época los que lo conocían lo definían como introvertido pero encantador. Un chico guapo. Estudió Derecho. Ya en la adolescencia tenía fantasías sádicas de violación y necrofilia. La necrofilia, hasta donde sabemos, nunca la convirtió en acto. La violación, sí. Aspiraba a un estilo de vida de clase alta que nunca logró. Hay un momento que marca el inicio de su espiral de destrucción. Una chica lo rechazó en su petición de matrimonio. Comenzó su depredación de chicas que cumplían el perfil de Bundy: rubias, guapas, con "clase", y de pelo largo. El rechazo humillante fue en 1972. Su primer asesinato en 1974. Aprovechando su encanto superficial, su inteligencia y su encanto, Bundy se acercaba con el brazo en cabestrillo fingiendo una fractura y pedía a mujeres que le ayudasen a meter las bolsas en su coche. Ahí, las empujaba adentro, las llevaba lejos y las mataba duro, violándolas antes. Cuando se le capturó ya había asesinado un número estimado de treinta y seis mujeres. El número exacto nunca lo sabremos. El sólo confesó algunas de las violaciones-asesinato por miedo a que su condena se prolongara en ¡ocho meses!. Algunos de sus comentarios tras ser capturado: " No me siento culpable de nada; me da pena la gente que se siente culpable" ó "¿Qué es una persona menos en la faz de la Tierra?". Atribuyó los pocos asesinatos que confesó a la lectura de pornografía. Durante la década que precedió a su ejecución se le concedió permiso para vis-a-vis conyugal (en este tiempo se casó). Fruto de esos encuentros nació un niño. Que cada uno opine sobre lo que significa para la Justicia Norteamericana- ni quiero hablar de la española- que, a Bundy, quien segó la vida de treinta y ocho o más mujeres jóvenes, se le permitiera el lujo de la paternidad.



Bundy no es un especimen aislado. En la escala de depravación moral del Dr. Stone sólo está en puesto 17 sobre 22 (tortura prolongada seguida de asesinato con tortura como motivación principal). Nivel 1 es, para hacernos una idea, asesinato en defensa propia sin mediar provocación. Insisto. Algún interesado en permanecer en la ceguera (ceguera sobre la condición humana, ceguera sobre el papel de la agresión como pulsión, ceguera sobre los preludios de la gran violencia, ceguera sobre la urgente necesidad de reforma del código penal, ceguera por depositar sobre los valores el gran peso del impedimento del crimen en lugar de como necesarios pero no suficientes) querrá pensar en Bundy como un caso único. No lo es.



Nosotros, la mayoría, no tenemos la posibilidad de impedir cualquiera de estos actos. Sí de algunos menores, sin duda. Sin duda también, en modo cotidiano. Lo que sí que tenemos es la obligación moral de pensar más allá de cómo nos gustaría que el Mundo fuera para, de vez en cuando, obrar en función de cómo el mundo es.



Leyendo el otro día una magnífica crítica de carlos Boyero y Enric González sobre Gran Torino, la maravillosa peli de Clint Eastwood, decían que la película ésta sólo la podía haber filmado un conservador. Habrá que dejarse asesorar por los que más saben de cada campo. Lejos, muy lejos de la endogamia política. Tan cercana al racismo. Tan cercana a la estupidez. Por un poco de mestizaje ideológico.

jueves, 1 de octubre de 2009

A HARD DAY'S GUARDIA


Para que el día siguiente de una guardia sea bueno, la actividad desarrollada en la misma debe cumplir algunas condiciones. Por ser breve y no entrar en una lista de «a saberes», fundamentalmente se requiere que los problemas (el conjunto de tareas que, en conjunto, llamamos «trabajo») hayan sido corregidos de una forma lo suficientemente «limpia», es decir, que el partido se gane pero jugando bonito, no en terreno embarrado y por la mínima, con un penalti en contra en el último minuto que el árbitro no vio o no quiso pitar. Una guardia mala no significa un exceso de actividad, en absoluto. Puede ser el regusto amargo que deja un asunto muchas veces nimio ¿qué diablos querrá decir nimio y más en este contexto? (generalmente algo que pudiste hacer con facilidad, con sencillez, pero se complicó hasta extremos antes inimaginables).


La de ayer fue medio mala (o medio buena, ya sabéis): uno de esos partidos a mitad de campeonato contra un equipo mediocre que te lo ha acabado poniendo difícil y en el que tu publico ha visto perfectamente que no te esforzabas demasiado por cumplir el trámite. No hubo intercambio de camisetas.


Así que, para desengrasar, una gratificación rápida. Paz por euros. No, no estoy hablando de prostitución, tranquilos: aprovechando la oleada Beatle con la remasterización 2009 de sus discos, me dejo llevar por la rebaja en FNAC de 20,5 a 9 euros de su recopilación “1”, a la sazón uno de los discos más vendidos en la actualidad, con 27 de los temas más exitosos de The Beatles. Y me doy cuenta, como con los buenos libros, de qué bien aguantan estos cuatro (y sus productos) las sucesivas lecturas. Todos esos temas que crees, estúpidamente, que ya son estándares, casi lugares comunes, que fueron un comienzo para todo, algo totémico… pero que has descatalogado del oído, arrumbado, superado. ¡Y un huevo!, me atrevo a sugerir, humildemente.


No quiero ser exhaustivo y seguro que mil veces se ha dicho lo mismo, pero hay detalles que me deslumbran: la simplicidad esquelética de Love me do; los falsetes de From me to you; las palmas (y el puente) de I want to hold your hand; el silabeo/acentuación de la letra con la música (con el bajo) y el solo de Can’t buy me love; la entrada de A hard day’s night: guitarrazo y directo al estribillo, la batería de I feel fine (y el estribillo, que parece el abuelo marchoso de todo el pop granadino actual); el swing (y las armonías en el puente) the Eight day’s a week; la fluidez y solidez de una locomotora diesel en Ticket to ride; los coros (y por qué no, todo lo demás también) de Help!; la voz de McCartney en Yesterday, la única persona suficientemente joven (siempre) para cantar esa canción sin cursilería ni solemnidad; ¡la pandereta de Day Tripper!; la magnífica interrupción en forma de vals en lo que parecía una ¿simple? canción-eslogan (We can work it out); el riff y el bajo de Paperback writer; el atrevimiento de pasacalle de Yellow Submarine; la entonación contenida de Eleanor Rigby (fíjate y aprende, Rufus); los arreglos (todos) de Penny Lane: una canción que parece una película; la impertinencia antipatriótica y pedagógico-simplista de All you need is love; la declaración (elíptica) de intenciones de Hello, goodbye; el piano de Lady Madonna; todos y cada uno de los mil retales que parecen formar la inimitable Hey Jude (hasta la pandereta); la caja y el bajo obsesivo de Get back; la actualidad Folk-americana de The ballad of John and Yoko; los teclados de Something; el sexo duro en Come together; las mejores «words of wisdom»: Let it be y la imposible respuesta a la pregunta ¿por qué no quitaron los violines? en The long and winding road.

Bueno, la guardia no ha sido tan mala. En absoluto. Era sólo la excusa. I feel fine. Let it be.


miércoles, 30 de septiembre de 2009

MORBO FRANCES




Espiras regulares y apretadas. Extremidades afiladas. En el microscopio de campo oscuro, el movimiento parecía el característico: rotación sobre su eje, flexión, traslación. Y eso que la úlcera no resultaba muy sospechosa, apenas un pequeño rasguño en la comisura de sus labios perfectos. Cualquier otro habría pensado en una bocera, una rágade, algo sin importancia. Pero no él. Cuando le tomó la muestra, Cristina le acusó de pusilánime. «Siempre estás en lo peor», dijo. Su mujer tenía suerte: él era un buen médico además de un buen marido. Aunque se hubiera dedicado al laboratorio, a la microbiología. ¿Qué podía hacer si nunca le gustaron demasiado los pacientes, las consultas? Tampoco las personas, no, tampoco.

La microscopía electrónica era definitiva: tres flagelos. Treponema pallidum. Así que lo de Cristina, finalmente, era un chancro. Sífilis. Por tanto, un amante. O más de uno. Las personas no, tampoco. Pensó en llamarla. No, mejor volvería a casa. Le llevaría penicilina, algo tan simple. La curaría. Y nada de hablarle sobre la certeza del adulterio, del sexo oral (¡oral!): eso es, penicilina, sencillo.

Y después declararía que no, que él no sabía que era alérgica, qué iba a saber.

lunes, 28 de septiembre de 2009

CONGRESO DE BIOÉTICA EN MURCIA

Entre los días 22 y 24 del próximo mes de octubre se celebra en el Hotel Nelva de Murcia el IX Congreso Nacional de Bioética de la Asociación de Bioética Fundamental y Clínica (ABFyC). El lema del Congreso es “La bioética como motor de transformación”. La Plataforma Creativa Independiente La Momia que Habla es colaboradora del evento y se encargará de la parte “artística”, incluyendo la presentación mundial de su nuevo disco en la cena del Congreso, la organización del Rincón del Artista y el desarrollo de una acción artística en la que participarán todos los asistentes, diseñada por el artista asociado a la Momia, Mario Rubio, que dará que hablar (y que pensar).

La ABFyC es una asociación científica de ámbito nacional constituida hace 15 años por los alumnos del Máster de Bioética de la Universidad Complutense de Madrid dirigido por el Profesor Diego Gracia, alumno y continuador de la escuela de Laín Entralgo en medicina y de Xavier Zubiri en filosofía y auténtico dinamizador de la bioética laica, racional y moderna no solo en España sino, también, en Latinoamericana.


Este post es para recordaros que se celebra el Congreso en Murcia, que el programa es muy interesante, que nos encantaría que fuera un éxito y que asistieran muchos sanitarios murcianos que nos ayudaran a remover algunas conciencias adormecidas que existen en nuestro sistema sanitario público, que es una oportunidad excelente de deliberar acerca de los valores que existen alrededor de la asistencia sanitaria, que viene gente muy buena. Tres ejemplos: la conferencia inaugural, “Ética y política” correrá a cargo de Adela Cortina (catedrática de filosofía política de la Universidad de Valencia y autora imprescindible de libros como Ética sin Moral o Ética aplicada y democracia radical); el viernes por la mañana hay una mesa en plan debate de La clave a la que asistirán el filósofo Fernando Savater, el periodista González Urbaneja, la ex ministra de Sanidad del PP Ana Pastor y el médico intensivista y ex candidato independiente por Nafarroa Bai en Navarra, Koldo Martínez Urionabarrenetxea, para deliberar acerca de la política y la bioética; el sábado 24 clausura Diego Gracia que expondrá lo que hemos llamado el “desafío de Murcia”, una especie de balance personal de la bioética en España y una propuesta de hoja de ruta o de retos para el futuro de esta disciplina en nuestro país.

Animaos y pasad el mensaje a todos vuestros contactos que puedan estar interesados.




MANUAL MOMIA DE AUTOAYUDA (10): Otras aplicaciones del Carné Por Puntos (y una mala imitación de BP)



A Juan Urbano le han retirado ya más puntos del carné de conducir que los que tenía en la cicatriz del apéndice hace cuatro años. Y eso lo sabe con matemática exactitud porque recuerda perfectamente el momento en el que la enfermera bromeaba con él porque se los quitaban el mismo día —6 de Julio de 2005— en el que la Dirección General de Tráfico presentaba en sociedad a tan ilustre invitado (san Carné Por Puntos, en adelante CPP) a través de una sola ley y también unos cuantos millones de euros en publicidad. Y un poquito, tal vez una pizca, de demagogia, para darle sabor.


Desde entonces, a Juan le han quitado 2 puntos por ir a 52 km por hora en la «variante del Makro» que le permite no detenerse, varado y estúpido, en el enorme atasco de la autovía de la Ronda Sur (aunque la limitación en ese mismo atajo de 30 km/h parece, de algún modo, exagerada); otros 2 puntos cayeron al aparcar en una parada de Bus un día que llovía a cántaros y llegaba tarde a por los niños a la salida del cole y, enseguida, los otros 3 por contestarle al móvil a su mujer que sí, que ya había recogido a los niños, que a Laurita ya no le dolía la barriga y que, cariño, me acaban de poner una multa. Además de la huída de puntos, las sanciones suman, aproximadamente, unos 400 €.

Mientras pasea por su barrio, Juan piensa que, dado el formidable éxito para la disminución del número de muertos por accidente de tráfico de la castradora herramienta administrativa, su concepto podría extenderse para aplicarse en muchas otras facetas, si no tan graves, sí de gran repercusión social. A saber:


CPP para maestros (de colegios públicos, los maestros de coles privados/concertados o «siervos de la gleba» permanecen bajo leyes y códigos arcanos que se remontan quizá a la Edad Media): 2 puntos menos si no son capaces de hacer que tus hijos se aprendan las capitales de provincia (y el fútbol sí lo consigue), 3 puntos por ponerles deberes en verano si luego no se los corrigen, 4 puntos si dan clase bajo los efectos del alcohol (porque siguen sin saberse las capitales de provincia). En caso de retirada de carné: 6 meses soportando la clase de su colega y sustituto sentado en el pupitre contiguo a Pedrito «el Pedos».


CPP para médicos (del SNS, por supuesto, los privados permanecerán protegidos por su prestigio, sus compañeros —de la pública— y los palos de golf que esconden bajo la mesa de caoba): 2 puntos si el médico no se identifica / te saluda cuando te recibe en su consulta, 3 puntos si te dice «hemorroides» y no te ha mirado el culo, 5 puntos si espera a verte pálido antes de asegurar «no tonto, que es benigno, que era broma». En caso de retirada de puntos, de vuelta a la Facultad donde aprenderá otra vez tan poco que… así sucesivamente.


CPP para policías de tráfico (en justa reciprocidad): 2 puntos en el (remoto) caso de que el semáforo, en ese mismo cruce que quieren regular «a mano y silbato», se muestre claramente más eficaz que ellos; 3 puntos si te paran en carretera pero es sólo para pedirte fuego (¡y encima el tipo sonríe!); 5 puntos si se olvidan de las maniobras de RCP básicas excepto cuando a la accidentada está como un queso y además no le ha pasado nada. Al consumir todos los puntos, se les condenará a trabajos comunitarios tales como sonreír por la calle, acompañar a niños al cole, asistir al teatro, leer poesía, etc. (a ver si así se les pasa de una vez la mala h… ).


CPP para funcionarios (de cualquier administración central o autonómica): 2 puntos si el «aquí no es» después de que uno haga la cola en el lado equivocado no se sigue de un «pero no se preocupe que se lo soluciono en un momento», 3 puntos ante cualquier manifestación equivalente a «pero es que no me va a saber rellenar el formulario, si es pa’ tontos, coño», 5 puntos si no te hablan en tu lengua materna, por ejemplo, el serbocroata o el dálmata. Al consumir todos los puntos se obligará al funcionario a residir en diferentes colas (a escoger) durante unos tres meses y proponer medidas de mejora (que no supongan, en ningún caso, la revisión del convenio).

Juan piensa que sí, que es posible, que tienen razón en todo eso de la coerción, las consecuencias, la propocionalidad… sí, sí, está muy bien todo eso. Juan Urbano y su cuenta corriente son muy conscientes de todo esto. Pero no puede evitar considerar que, en (maticemos: probablemente, disculpen) un número excesivo de ocasiones, el ciudadano es sujeto de tantas regulaciones, sanciones, impuestos, obligaciones, vacunas, recomendaciones, anuncios… Así que Juan se sienta en un banco público y por tanto descuidado de un jardín público y por tanto descuidado y se decide a escribir las bases del definitivo y esencial:
el carné por puntos para políticos. Y sabe que esa proustiana tarea quizá no acabe nunca. De tan necesaria.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

A todos vosotros, ¡muchas gracias!

Este blog empezó, aproximadamente, hace un año. Hasta hoy ha recibido unas 5000 visitas. A mí, que lo de la telaraña global me sigue pareciendo un milagro tecnológico y los amigos un milagro (laico, ya sabéis, pero un milagro) a secas, tanta fidelidad me abruma. Entonces, aquel 11S de 2008, decíamos esto . Yo, sinceramente, ya ni me acordaba. De hecho, hace nada , he vuelto a decir casi lo mismo. Como si la desmemoria me trajera (curioso) pruebas de coherencia. O como esos abuelitos que cuentan siempre la misma batalla. Pero ¡qué se puede esperar de una momia! Nada fiable, espero.


Aquí os pongo una foto del panel de Google Analytics que controla los números y la procedencia de las entradas al blog (no controla quién entra, tranquilos: los demenciados fieles a este blog quedan completamente anónimos).




Lo primero que llama la atención es ¡que crece! Y eso, generalmente, es bueno. Aunque ahora se ha puesto de moda (y seguramente es una filosofía que viene para quedarse) el decrecimiento. Y yo me apunté hace un tiempo y me sienta mejor que el Pilates.


Pero en el informe/panel se pueden ver otras curiosidades: la página más visitada, aquella referencia a Andy Chango y su disco (magnífico) sobre Boris Vian , con 273 visitas (quizá más que discos haya vendido: la verdad es que el pobre Chango y su Vian pasaron bastante desapercibidos, creo; una pena). O los países desde donde recibe visitas el blog: vale que algunas entradas son simples rebotes desde buscadores, con permanencias de segundos, pero da mucho gusto ver más de 190 visitas desde Argentina (uno de los mitos fundacionales de La Momia), o una visita de Vacaville, California. En serio, del mismo Vacaville. Y uno de Jaipur (India) que estuvo unos 40 segundos viendo la página. Un error supongo: no hay momias en Jaipur, allí los cadáveres les gustan más como al ast. ¡Ah! y, me imagino que Gloria, que es un encanto, es la que nos lee de vez en cuando desde Miami. Saludos, estimada, de parte de todas las momias.


Amigos, gente perdida por la red, curiosos, misteriosos y pálidos viajeros frente a sus pantallas planas, buscadores automáticos, rastreadores de códigos ocultos, policía cibernética, ojeadores de talentosos escritores (no, esos no vienen nunca, me refiero a los talentosos), más amigos, ex-amigos, compañeros del trabajo, familiares... Y, de este lado, alguna que otra momia locuaz y sensiblera.


Ya os digo, un milagro.

Y yo, un privilegiado que sigue disfrutando como un cerdo (perdón) con todo esto.