lunes, 14 de diciembre de 2009

WILLARD

Quisiera compartir con vosotros mi experiencia de Apocalypse Now.
Los dos puntos que más me interesan son: 1) Quién es el capitán Willard. 2) ¿Qué es el horror?
Hoy me ocuparé de Willard. Otro día, del Horror.

Aunque A.N. siempre será más recordada por el personaje de Kurtz (y la maravillosa interpretación de Brando), en mi cabeza el personaje principal es Willard. Martin Sheen es una elección muy acertada. Su personaje del "Ala oeste de la Casa Blanca" no hace sino confirmar algo que no hace falta confirmar. Que es un actor memorable y que es disciplinado y sabe, elegantemente, situarse por detrás del personaje que interpreta. Qué bien se recoge.

Al comenzar la película, sabemos que Willard tiene sus problemas. Ha vuelto de la guerra, de su primer viaje, su primera misión. Nadie vuelve bien de esos sitios. Es como los golpes en la cabeza. Nunca son para bien. Pero el "malestar" de Willard no parece, no me parece, directamente ligado a ese viaje. Yo siento que él está "mal" de antes. Nos cuenta que ha recibido la solicitud de divorcio de su mujer. Nos la cuenta de modo despegado, desapegado. Como algo que ya está muy lejos de él. Apenas un sonido, apenas audible. Está más allá. Tampoco suena como que la guerra los ha distanciado. La guerra no parece la responsable de su malestar. La guerra no parece la responsable de su deterioro matrimonial. Willard parece estar "mal" de antes. Tal vez de siempre.

Si algo sobresale de la actitud, incluso corporal, de Willard es su laconismo. El agua hierve por abajo, sin embargo. La escena del espejo, donde dicen que Sheen sufrió en verdad un infarto de miocardio que demoró el rodaje, así lo atestigua. No son sólo las drogas lisérgicas. Es una rabia interior. Salvo en la escena ésta, sin embargo, se las apaña para mantener una sobriedad, una economía de movimientos importante. Willard lo mira todo y apenas dice nada. Se reserva. Tiene un grupo que liderar. Es responsable y sobrio en su ejercicio del liderazgo. Hasta en el modo de vestir lo es. Sobrio. No es desmadejado. El uniforme no lo explica todo. Es sobrio hasta en el muy erótico affair visual que tiene con la dama francesa en la cena. Willard es contenido. Hasta matando es contenido. Su retirada final vuelve a ser el colmo de lo sobrio. Se entiende que ha de estar acelerado por dentro. Taquicárdico. Acaba de matar a Kurtz. Tiene una tentación ahí afuera. Ese pueblo se le rinde, se le ofrece. No, no le interesa reinar. Esa no es la motivación del capitán. Tampoco lo es la saña. No mata con gusto, Willard. Tampoco es el cumplimiento del deber, de la misión. Vemos a lo largo de la película que Willard no es el prototipo de arribista ni tampoco la oveja obediente. Ni quiere ascender, ¿para qué?, ¿adonde?, ni quiere que su Padre Patria esté orgulloso de él. Ni siquiera parece que él crea en el ejército, ni en la Patria. ¿Mata acaso Willard por responsabilidad? ¿Hace, acaso, aquello que cree mejor para el pueblo de Kurtz? Tampoco lo creo. Si algo me inspira el asesinato de Kurtz a manos de Willard, si algo me evoca, ese algo se llama Eutanasia. Los tormentos interiores de Kurtz son tan intensos, tan incesantes, que matarlo parece una obra de caridad. También de dignidad para con el coronel, a quien regala una muerte digna. Mientras consulta la documentación sobre Kurtz a lo largo del viaje, uno tiene la impresión de que, en todo caso, ésta no sirve más que para acrecentar la imagen de Kurtz en su cabeza. Para admirarlo más.
Se abre en mi cabeza el siguiente dilema.
¿Lo mata como acto de amor, de caridad, de compasión?
¿Lo mata para que no se le derrumbe MAS la imagen IDEAL de Kurtz? ¿Antes de que se le derrumbe aún más? Si se le cae el ¿último? mito, ¿en qué referencia mirarse? ¿A quien encontrar cuando se mire hacia arriba, hacia LO LEJOS?

Lo que más aprecio es que nunca lo sabré. Los grandes muchas veces cierran así. Como David Chase cerró Los Soprano. Para poder pensar (desentumecer la máquina), para poder debatir (con tantos amigos queridos), para poder pensar distinto o lo contrario el mes siguiente, el año siguiente, para gozar. Gozar.

8 comentarios:

MAbel dijo...

Magnífico retrato de Willard y de la pelicula Bill.

En el libro En el corazón de las tinieblas la muerte de Kurtz es más accidental.. ya estaba muy enfermo física y mentalmente y parece más que es "rematado".. Willard está mejor en el libro, más sano.. sobrevive a Kurtz

En A.N todos llevan muertos bastante tiempo.. parece más una peli de zombies ¿no?

Pepa González dijo...

No sé MAbel, a mí me parece que Willard está bastante vivo, entero. Tal vez su actitud es lo que lo hace mantenerse en ese equilibrio. De hecho, al principio de la peli parece más descompuesto que despues de recibir esta misión. El tiene un objetivo, por fuera de él y quizás sea lo que lo saque de esa galería de personajes cadavéricos que va encontrando río arriba.
Lo que más me gusta es ver el juego de lo que está por fuera de Willard y lo que corre por dentro suyo, lo que tiene que hacer y lo que significa hacerlo.
Estoy como el chiste de las cabras, pero me gustó mas la peli, oiga.

pablo dijo...

A mi la peli tb me ha gustado más que el libro..
Es espectacular esa mezcla de farsa y tragedia, fiestas patronales y muerte... el horror se hace cotidiano
Coppola enriquece el mensaje del libro, sin duda. El Willard mas sano de Conrad le quita dramatismo. Copollard muere con Kurtz
MAbel

Pepe Momia dijo...

Opino que, para FF Boina, perdón, sin traducir, Coppola, Kurtz es lo importante. Todo lleva a Kurtz. El río, el guión, la misión, la guerra. Kurtz es el conocimiento final, el estigma de la lucidez, el Mal, tan brillante como un volcán, tan destructor como un sol inclemente. Kurtz ha cruzado varias líneas, todas las líneas. Kurtz es la explicación a todo, es el engendro final de la violencia: el Hombre que Ama a la Violencia, la doblega, la ha hecho suya.
Willard es solo la excusa, el alumno (a distancia) que aprende del maestro (sí, tan zen que me recuerda...), el fan, el admirador, fascinado, buscando iluminación (y contrincante, y padre, y monstruo). Para eso, por eso, Willard no tiene pasado (se lo ventila en una o dos frases). Willard es una máquina. Recibe el encargo de una misión. Willard es una herramienta perfecta. Sólo se ve a sí mismo como una herramienta. Sabe hacer. No parece que sepa pensar. No opina, no juzga, no enseña. Tampoco es humano, como Kurtz. Y es, a la vez, un hombre. Como Kurtz. Un super/infrahombre. Un instrumento. Willard es un receptáculo, una vasija vacía. Apenas tiene forma. ¡Gran Coppola!: por eso cada uno podemos rellenarlo de lo que queramos. Hacerlo nuestro. Eso, tan antiguo, de identificarnos. ¡Muy bueno y muy tramposo, FF! Y, así, seguir a su lado, de su lado, río arriba. Conocer. Pero, al final...
Al final Willard (nosotros) se asusta de su propio reflejo. Se asusta del Hombre (el Salvaje, el cazador). Prefiere la civilización (El Estado, La Ciudad), aunque sea la civilización en guerra, esa violencia absurda y con códigos de honor. Ese erotismo de Play Boy, cursi e infantil. Esa guerra de campamento, de surfistas. Por eso, al final, se asusta del liderazgo, de la incertidumbre de tomar sus propias decisiones, del poder (del poder de matar), de ocupar el lugar del objetivo, de la diana, del juzgado. Se asusta de ser el salvaje, el matador, el Sumo Pontífice de Los Guerreros. Prefiere ser fiel a su deber (que es el deber que otros le han dispuesto).
Al final Willard es la civilización. Un ciudadano.
Al final Willard es un funcionario.

Luis dijo...

Pepe, estoy en total desacuerdo contigo. Un desencuentro radical.
Allá cada uno con su Willard.

Pepe Momia dijo...

No esperaba menos. Pero al laconismo hay que explicarlo. Y FF seguro que sabía lo que hacía colocando a un hombre que no dice casi nada: generar preguntas en el espectador. En cualquier caso, OK, ya no vuelvo a echar leña. Sólo era por provocar más dialogo. Pero ya veo que no.
Así que, para la próxima, otro personaje controvertido: El Gran Lebowski.

Luis dijo...

No, hombre, que estemos en desacuerdo no significa que no haya diálogo. Al contrario. Para mí, Kurtz es el personaje ficticio, FF lo pinta tan exagerado, tan pasado, precisamente para servirle de contrapunto a Willard y mostrarnos hasta donde se puede llegar ( o no). Son las cartas de Kafka al padre. Willard no es la excusa. Es la razón de ser. No es un mandao tampoco, mucho menos un funcionario.Subestimas la complejidad del personaje. Hay una gran cantidad de vibración y matices en Willard, una gran riqueza sutil, por poco expresivo que parezca. Por supuesto, piensa y piensa LEJOS. Tiene pasado. El que ha hecho de él lo que es él ahora, como nos pasa a tí y a mí. No creo, tampoco, que prefiera la Civilización. Willard no tiene territorio ya. Es un hombre sin lugar, como el de Musil lo era sin atributos. No se asusta de ser el salvaje. Lo es. Mata (sin placer, bien es cierto).
Reedita el conflicto entre padres e hijos, revisita el Parricidio y como ves, casi el Fratricidio.

Susana dijo...

Qué interesante debate. Resultáis muy estimulantes, queridos. Supongo que lo que cada uno ve en Willard viene muy dado por lo que cada uno “puede ver” en él. ¿Qué veo yo?, en realidad aspectos sueltos que no sé muy bien cómo conectar. Al principio, esperando una misión como si esperara un argumento que diera sentido a su vida. Algo que parece que él no ha sido capaz de darse, una trama?, un discurso?. Espera, espera y cuanto más tiempo pasa más se debilita. Está absolutamente vivo, le falta el objeto. Aquello en lo que vaciarse, ¿no? Ahí es donde está atascado, creo yo. En el principio también Willard aparece “enganchado” a esa guerra. Decía que cuando estaba en Vietnam quería volver a casa y cuando volvió a casa quería volver a Vietnam. ¿A qué está enganchado realmente?. Quizá, sin saberlo, al propio horror. Esa creciente perplejidad (¿pasión?) que muestra hacia la figura de Kurtz según va avanzando la peli, a mí me parece que realmente es perplejidad hacia ese algo (¿el horror?) que ha hecho de un Kurtz ideal (que construye rápidamente en su cabeza) ese Kurtz abominable que le cuentan. Willard busca a Kurtz, pero realmente busca el horror. Algo así cómo “¿qué es esto tan fuerte que nos vuelve locos a todos?”. Pero ya lo buscaba antes de que le encomendaran esa misión. Quizá desde que estando en casa quiso volver a Camboya. No sé.

Yo sí veo a Willard enormemente vivo, aunque aparezca lacónico y contenido. Uno es como es ¿no?. Para mí la peli también es un espectáculo doble, lo que pasa por fuera y lo que pasa por dentro de Willard.

Algo que me impresionó muchísimo: el capitán surfero. Yo pensé, el horror es tan intolerable que este hombre lo ha hecho desaparecer. No existe para él. Como José Tomás con su propio miedo. En realidad la peli es un catálogo de efectos del horror en las personas. ¿Qué os pareció a vosotros?

No sé por qué Willard mata a Kurtz. No creo que lo mate porque es su misión. A estas alturas…¿Lo mata por piedad?, ¿Porque tiene que matar a la criatura?, ¿Por qué este Kurtz le duele?. No lo sé.

Muchas gracias por este debate, insisto, me encanta. ¿Vamos a seguir?.