lunes, 19 de abril de 2010

INSTRUCCIONES (9): Mi Cara "B".



Bueno, pasado el tiempo de las vacaciones de Semana Santa, Fiestas de Primavera y el lapso que yo necesito para poder huir de los invasivos comandos de Nazarenos y los Gurkas-güertanos que asolan mi cerebro y, por fin, recoger las agradables rutinas de cada día, sigamos. [La distancia hasta este verbo era para desasosegar, no vayáis a creer que esto se escribe así, de cualquier manera].


¿Por dónde íbamos?


¡Ah, sí!: «Mi Cara B».


Tema éste, bastante obvio que daría (a cualquier otro) vergüenza explicar que versa en verso sobre la necesidad de mantener una cierta válvula de escape, un disfraz, algo que nos permita quitarnos ocasionalmente la corbata (metafórica, léase chaqueta, fonendo, bata, uniforme, gafas de sol de color naranja, corsé, cofia, etc.) y disfrutar como cuando éramos niños. Jugar.


La canción empieza con una especie de «las apariencias engañan», introduciendo a un tipo más bien vulgar, anodino, aburrido y… ¿qué es lo contrario de sexy? ¿apagado? ¿insignificante? ¿paparajote? [perdón, los Gorka-güertanos aún colonizan mi mente] Pues no, para eso está una de esas maravillosas palabras que utiliza mucho mi madre [para describirme: esta es la pequeña —y única: la estrofa que sigue respecto a la vecina es ficción total porque a mi la vecina sí me quiere— parte autorreferencial que todo tema que se precie debe tener]: “alicaído”. Una palabra que tiene una especie de flaccidez y desgana incluida en su campo semántico bastante notable. Consta en el catálogo de palabras que he heredado, al mismo nivel que “morueco y sólo discretamente por detrás de “zanguango”.


Tras la breve introducción con la descripción del tipo —perfectamente anónimo, insisto— que necesita una alternativa, la canción entra directa al asunto: todo el mundo necesita una cara B, una bendita —en su acepción de feliz o dichosa— cara B. La metáfora es entre regular y —perdón— perfecta. Regular porque prácticamente ya no hay caras Bs: los CDs, USBs, DVDs, TDTs, ETCs no tienen “cara B”. Eso era del lejano tiempo de los singles de vinilo, cuando los dinosaurios y los sanfraciscos habitaban los guateques. Pero también es perfecta —bueno, no exageremos: nos va bien, o mejor, nos va al pelo— porque vamos teniendo una cierta edad y, por eso, sí sabemos lo que es una cara B. [De hecho, incluso sabemos que la cuestión no es tan simple: existen, perdón, existieron singles con doble cara A y también singles con doble cara B (para más noticias: la wikipedia, por supuesto)].


Pero, para los que cuando oímos la palabra “single” no pensamos en un soltero de fiesta temática (sino en algo con muchas más posibilidades de ser tocado) una cara B es (o era) esa canción sin la cual el hit (la cara A) no existe y que luego, años después se recopila como lo mejor del grupo/músico/cantante: ver aquí.


Porque las caras Bs justificaban y probablemente dignificaban a muchos músicos y a sus fans. Trascendían al hit y, desde luego, lo soportaban, agazapadas, semiocultas, dando vueltas en sentido contrario. Y otra cosa: como se ponían menos, con el tiempo sonaban mejor (nota para gente actual: esto es de los tiempos de las agujas, las cápsulas, los pick-ups y, por qué no decirlo, los come-discos).


Porque ése es el asunto. ¿Qué es lo mejor de nosotros mismos? ¿Lo serio o el juego? ¿El uniforme o el disfraz? ¿La cara A o la B? ¿Cómo estamos mejor con o sin peluca, con o sin maquillaje, con o sin gafas de sol?


Paolo Conte —intentaré no nombrar a este otro dios de las canciones en vano— tiene una canción similar —perdón, con un tema algo cercano, levemente— aunque quizá visto desde otro punto: Una faccia in prestito. Esta magnífica canción —la de Conte, digo y, por favor, sin comparaciones— habla de algo así como la obligación de tener una cara en alquiler, de mantener al personaje al que nos obliga el contexto mientras uno, en realidad, sueña con campos de golf de lana azul donde practicar su swing. Bueno, lo de Conte es claramente más metafórico y ambicioso, vamos, sencillamente, mejor. Curiosamente, este era el disco con el que conocí a este magnífico songwriter iltaliano que, por cierto, ejercía de abogado mientras componía Azurro, ese temita de nada.


Pues eso: mi Cara B es lo contrario y lo mismo: el abogado que sabe que puede escribir canciones cuando quiera, el fontanero con buena mano para los bodegones, el anestesista que hace un magnífico arroz con bogavante. El cantante que pudo ser médico (sí, Drexler, me refería a Jorge Drexler).


En su aspecto musical, que lo tiene, no dudéis, la canción empieza con desgarradores descripciones casi desnudas en la primera estrofa, la segunda ya incorpora a la banda para salir hacia el estribillo en el más puro Sonido Momia (atentos, por si queréis identificarlo para el futuro) para continuar con una mini-pausa que a mi, personalmente, me encanta. Y ¡eh! los coros tuuu-tuuu, y el puente y el solo de saxo… fenómeno. Hasta el estribillo con su mega-grito final con eco (delay, que dice el tal Ismán). [Por cierto, hay, por ahí, dos o tres pianazos-horripilans (esa es mi cara A, que, a veces, me confunde), que no os descubro dónde se perpetran: así ya la oís más atentos.]


Mi bendita cara B. Discretamente autobiográfica.


Así que, por favor, no volváis a encasillarme (y no volváis a encasillaros).


¡Alicaído yo! ¡No te jode!



MI CARA “B”.

(V1) Vuelves a encasillarme:/ Que si soy un aburrido, / que si soy un tipo estable, / que si soy alicaído. / Mi vida puede parecer rutina: / Voy de casa al trabajo, / no me quiso mi vecina / (la del piso de abajo). / (Ch x 2) No es mala salida / (no sé lo que es): / mi bendita…cara “b”./ A veces la llamo / (hoy espero que esté)/ Necesito… mi cara “b” / (V2) Estoy sólo un poco disociado, / pero no me tengas miedo: /me mantengo equilibrado / aunque parece que voy pedo. /Y si me lo permites /un pequeño consejo,/ sólo te recomiendo,/ ¡Busca… tu cara “b”!/ (Ch) / (P) Porque tengo otra versión, / otra personalidad, / la guardo para la ocasión, / cuando ya no puedo más. (Ch)

V: Sol Re Do Sol-Re / Sol Re Do La-Re

Ch: Mim Re Sol Do / Mim Re Do La

P: Do Sol Mim La-Re



2 comentarios:

Mabel dijo...

Ya te echábamos de menos.. Cara B.. inspirada en una armonía soul de Paul Weller.. ha quedado muy "fresquica" que diría el Gran Niki
Estupendo post
Gracias compañero

Luis Valenciano. dijo...

We love both sides!