domingo, 10 de enero de 2010

El fútbol y LV(La Vida) (I). ESTAR JUNTOS.


El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once jugadores dispuestos a lo largo de un espacio rectangular de más o menos 100 x 50. El viejo axioma devaluatorio: "22 tíos detrás de un balón" es, como todos los axiomas falsos, parcialmente cierto. Es eso lo que ocurre en el patio de un colegio, del colegio de nuestros hijos, en sus partidos de recreo. El gran factor que cambia eso es la Regla del Fuera de Juego. La regla del fuera de juego es le esencia del fútbol. Determina, además, la segunda gran regla: El modo en que se OCUPA el espacio decidirá la suerte. Hay un espacio como hemos visto, que ocupar. Pero, ¿cómo hacer para optimizar ese espacio? Pero antes que esto, ¿qué espacio ocupar? Parece obvio, 100 x 50. Pues no. La regla del fuera de juego hace que el espacio a ocupar pueda ser mucho menor.

¿En qué consiste la regla del fuera de juego? En que si se le da el balón a un compañero, atacando un equipo contra la portería rival, y sólo hay un jugador del equipo contrario, el que defiende, entre el que recibe el pase,o sea el balón, el arbitro detendrá la jugada. La invalidará. Tiene que haber dos jugadores. Normalmente, el portero y un defensa. No necesariamente. No es obligatorio que sea el portero. Suele serlo. Entonces, el fuera de juego, la infracción, no es sólo una torpeza del equipo que ataca, sino, ante todo, un movimiento defensivo, artificial y estratégico, del equipo que defiende. Esta maniobra defensiva, FORZAR el fuera de juego del rival, PROVOCARLO, INDUCIRLO, puede hacerse de modo puntual o puede ser una estrategia defensiva BASAL,habitual, del equipo que defiende.

Como os decía, la regla del fuera de juego determina el modo en que se ocupa el ESPACIO. Para minimizar el riesgo que implica el fuera de juego inducido, conviene hacerlo lejos de la portería, a 30-40 metros de ella. Es lógico. Si "tiro" el fuera de juego y fallo (hay dos míos entre el que recibe el pase y la portería), tengo espacio (30 metros) para reaccionar, para corregir, bien mis defensas o mi portero. Tengo espacio y tengo tiempo (segundos) para enmendarme. Para reaccionar. Metros y segundos. Por ello, es mejor subir la línea de defensas a treinta metros de distancia de mi portero. Por eso y para algo esencial para ocupar bien el espacio, PARA JUNTAR LAS LINEAS, PARA ACHICAR ESPACIOS. Eso quiere decir que entre mis defensas y mis delanteros habrá pocos metro de separación. Aumentará la densidad de población. No sólo es que habrá más de mi equipo juntos, es que habrá más de los otros. Si ellos escaparan de esa franja de densidad lo harían incurriendo en fuera de juego. Si aumento la densidad de población en el centro del campo recuperaré antes el balón. Si el balón lo tengo yo nadie me puede hacer gol. Si recupero el balón, lo tengo yo. Si lo tengo yo y no lo pierdo, es decir, si le doy los sucesivos pases a mis compañeros, entonces crearé peligro de gol y el otro equipo no me podrá poner en peligro. La mejor defensa es un buen ataque. Es la famosa "posesión de balón": El porcentaje de tiempo que el balón es controlado por mi equipo. El mejor estratega de todos los tiempos, Johann Cruyff, postuló que la posesión de balón, defender desde el ataque presionando a los defensas contrarios y, su aportación más personal, el ensanchamiento del campo (teniendo siempre a dos delanteros como extremos pegados a las líneas de cal laterales) generarían un juego basado en un ataque que defiende del modo más eficiente.
Cruyff dijo hace poco una frase que ejemplifica bien su otra gran aportación, romántica: "Es más importante ser fiel a tu estilo que ganar o perder". Tu estilo es tu identidad. Tu identidad es en realidad, en esta acepción, tu manera de ocupar el espacio.

Arrigo Sacchi fue el entrenador del Milán de los años 80. Revolucionó el fútbol. Sacchi es un intelectual. Su aportación original fue esa: achicar el espacio subiendo la defensa al centro del campo. Había pocos metros entre sus defensas y sus delanteros. El portero era un defensa líbero más. Jugaba mucho más con los pies que con las manos por la sencilla razón de que casi nunca le llegaban. Los contrarios incurrían en constantes fueras de juego. Lo llamó un tanto pomposamente "el achique de espacios".
Hasta entonces, la mayoría de los equipos defendían" al hombre". Eso, ¿qué quiere decir? Que cada defensa se ocupaba de un delantero. Del suyo. Se les asignaba uno y le seguían allá donde aquel fuera. Esa defensa "al hombre" estuvo vigente durante más de cuarenta años. Sacchi implantó la defensa "en zona". ¿Qué es eso? Los defensas, en medio campo, ocupaban un espacio a lo ancho de casi todo el campo. Solían ser cuatro (una osadía de varios años de Cruyff en su Dream Team fue hacerlo sólo con tres). Estos cuatro se mueven juntos como unidos por una imaginaria cuerda a la cintura. Cada defensa defiende al delantero que "pasa" por su zona, por al lado suyo. No se persigue a ninguno en concreto. Uno de los defensas es el líder. En aquel Milan de ensueño era Franco Baresi, otro intelectual. Ese líder da la voz. Habla para que sus tres compañeros den un paso adelante en el momento en que el otro equipo ataca para sí dejar al contrario en fuera de juego. La grandeza de Baresi, algo insólito, es que no le hacía falta hablar. Estos cuatro defensas del Milan llegaban jugando juntos desde pequeños casi, algo esencial. Jugaron juntos hasta sus jubilaciones, todas ellas pasados los 40, algo insólito. Pero lógico. Por dos motivos. Una, habían corrido menos que sus contemporáneos (jugaban en un espacio ultrarreducido artificialmente). Y dos, habían tenido infinitamente más placer que nadie. Cada fuera de juego provocado, cada momento de atención solidaria dejaba una impronta en el núcleo acumbens, el centro de la recompensa del cerebro que tendía como todo placer a buscar su repetición.

Estar juntos. Por eso ayer, cuando supe de la irreparable y desgarradora pérdida de Javier y de la enorme afectación de todos mis amigos, mantuve una cena en casa que teníamos prevista desde días antes. Para mantener las líneas juntas, para achicar espacios, para ser solidarios, para arroparnos, para dejar a la muerte en fuera de juego. Todo ello expresado con la máxima concisión en "Para Estar Juntos".

5 comentarios:

Bill, el de la catana dijo...

Mil Gracias por haber sido así, donde quiera que estés!!.

Pepe Momia dijo...

Y gracias a tí, Luis. Aunque, por seguirte la metáfora, a veces, el árbitro parece que ha expulsado a alguien sin que haya pasado nada, sin razón. Entonces el árbitro parece un enfermo mental y el fútbol sabe a poco.

bill, el de la catana dijo...

Pepe, en el argot sería mandar a Dios a “la nevera".
Forma de castigo a un árbitro tras un error de bulto consistente en no llamarle para pitar partidos por un tiempo determinado. En este caso creo que sería más justa la Inhabilitación a perpetuidad.

abel jaime dijo...

Gracias Catanas.. ya nos vino bien ayer vuestro cariño.. la amistad es el único antídoto ante.. lo que sea que sentimos ahora.. esta mierda

josema dijo...

Gracias Bill. Esta mierda (que dice Abel) nos hace mejores simplemente por pensar en lo bueno que hemos tenido con bali. Todos sabemos (en mayor o menor medida) lo que es pasar tragos amargos y, aún así, te llena plenamente ver que hay personas que achican los espacios, que hacen por juntarse, por tomar un café, una estupenda cena, por abrazarse para hacer saber que "estamos juntos".
Me gustó mucho escuchar al "Bali" en la radio ayer rodeado de todas las Momias.
Gracias Pepa y Luis.