lunes, 1 de febrero de 2010

Supermaño Survivor IX: Supermaño y los campos semánticos.


A primera hora de la mañana no hay nada como enfrentar tu zen con los periódicos del día. Supermaño, fiel a esta misión, incapaz de rehuir su destino y, desde luego, más vago que un delantero del Atleti, no deja titular sin atender, noticia sin escrutar, comentario, columna, tribuna o carta al director sin leer. Nadie es capaz de algo así. Y menos con cinco periódicos, simultáneamente. Cualquiera moriría o, al menos, enloquecería si pretendiera salir ileso de esa rutina infernal.

Pero Supermaño se puede permitir este severo castigo autoinflingido porque posee el superpoder de resistir al lenguaje —traspasar la capa más superficial de cualquier enunciado—, de ver más allá, de entender eso que el que escribía quiso decir antes de que fracasara, de que escogiera la palabra inadecuada: Supermaño diseca campos semánticos con su poder mental. Pero esto no es inocuo. Transitar un campo semántico es como pasear por un campo de minas.

Cuando Supermaño lee, por ejemplo, “otro pueblo se postula para el cementerio nuclear…”, la palabra cementerio comienza a destacarse como en luces de neón, asociada a cadáveres, muerte, guerra, asesinato, tristeza, final, irreversibilidad, podredumbre… En cambio, si en otro periódico lee la noticia encabezada con “…almacén nuclear”, el campo semántico de “almacén” le sugiere a Supermaño cosas como abundancia, riqueza, gestión, stock, organización, orden… Por suerte, ningún periódico ha utilizado la palabra “atómico”. Nuclear es mejor: expone, amplía, abre el campo de lo central, lo neutro, la energía, el principio, la esencia… Cinco periódicos después Supermaño, al contrario que cualquiera de nosotros, es capaz de entender por qué hay cola para alojar toda esta mierda (otro campo semántico) eternamente tóxica. Nadie más podría. Nadie que lo entienda sigue vivo.

Supermaño es capaz de llegar más allá de las palabras precisamente por el enorme respeto que les tiene. En realidad Supermaño es capaz de leer desde el wu-nien, lo no-mental, el no-espíritu, es decir, el inconsciente. Supermaño emplea esa subcapa de nuestra mente casi inexpugnable como otros emplean una rasera para sacar el huevo de la sartén: con total torpeza, a veces, pero sin ninguna otra alternativa mejor. Por eso Supermaño nunca emplearía “el taconazo de Guti” para describir un pase hacia atrás orientado con el talón. El término “taconazo” puede exponer al sujeto de la noticia a que se malinterprete su orientación sexual y empecemos a imaginarlo con bata de cola o, peor aún, con medias de red y robe noir en plan medio-centro-drag-queen o doble-pivote-reinona. Y bastante tiene Guti ya con lo que tiene.

Tampoco le parece correcto que se comente que Obama “nunca tuvo en sus planes una cumbre en primavera […]”. Es imposible que una persona de la sensibilidad probada del presidente de USA no imagine cumbres (floridas) y primaveras (radiantes). Es probable, incluso, que tenga algún poema dedicado al esplendor de Abril en Hawai o a la floración de los rododendros en Chicago (i.e. Bloom day in Chicago).

Pero, en ocasiones, las palabras se ponen peligrosas, las oraciones se enroscan a tus piernas y se convierten en una hiedra trepadora, envenenada, asfixiante. Y las palabras de los periódicos hoy van y vienen por la entrenada mente de Supermaño, recorriendo las autopistas de las circunvoluciones mañas (que son como las demás, pero dañadas —mutadas— por la constante exposición al cierzo). Porque hasta él, hasta Supermaño, se asombra al descubrir que, una vez más, los términos más gruesos, llenos de mensajes, de advertencias, de referencias a lugares destacados en la Historia, las palabras enormes y a la vez vacías como “racismo”o “xenofobia”, aparecen hoy disfrazadas, en algunas discotecas cercanas a Madrid, de extraños sinónimos como “privado”, “reservado”, “invitación” o “rollito español”.

Porque podríamos discutir si hoy, en primera plana, donde pone conflicto, debería decir guerra.

Pero admite menos discusión que donde dice “la muerte del soldado de origen colombiano enrolado en el ejército español y que residía en Mollet del Vallés” debe decir muchas cosas que callaban hace unos días en el ayuntamiento de Vic y que sobran en la boca de muchos otros imbéciles a la puerta de clubs y discotecas.

Palabras. Campos semánticos.

Campos de minas.

Personas.

1 comentario:

abel jaime dijo...

Supermaño y ese narrador omnisciente han alcanzado la lucidez de Millás en sus mejores artículos..¡vaya tela! ¡genial!