viernes, 14 de noviembre de 2008

La interferencia que surgió del frío


León Termen, Lenin, Stalin y el theremin

Rusia, 1917. Mientras el Partido Comunista se hacía con el poder en Moscú y la familia del Zar era fusilada, un ingeniero de radio aficionado al violín nacido en San Petersburgo, León Sergeivitch Termen, construía uno de los sintetizadores más asombrosos de la historia: el theremin. Un mágico instrumento que se manejaba sin necesidad de tocarlo, moviendo las manos alrededor de unas antenas de metal, conjurando cada nota en el aire. La imagen de un theremin en funcionamiento, que hoy sigue resultando hipnótica, causó furor en todo el mundo.
Durante las primeras dos décadas del siglo XX, varios investigadores trabajaron en el diseño de un sintetizador capaz de modular notas a partir de osciladores y válvulas de vacío, la tecnología que utilizaba la radio. El principal obstáculo era que estas válvulas sufrían fuertes interferencias cuando una persona se acercaba a ellas. No era un problema menor. Sobre el papel, los instrumentos funcionaban. Pero cuando se construían resultaban imposibles de tocar: desafinaban con los simples movimientos del intérprete. León Termen encontró la manera de cuadrar el círculo. Convirtió el defecto en virtud, la interferencia en música.
El theremin estaba compuesto por dos osciladores de radio frecuencia. Uno de ellos producía una onda constante, de 170.000 hertzios, mientras que el otro dependía de la proximidad de un objeto a la antena para crear una frecuencia entre 168.000 y 170.000 hertzios. Mezclando estas dos ondas se creaba una tercera igual a la diferencia de los dos osciladores: una frecuencia entre 20 y 20.000 hertzios, el tipo de ondas que los humanos podemos escuchar.
El primer prototipo utilizaba un pedal para controlar el volumen de cada nota que luego, cuando el theremin empezó a fabricarse de modo industrial, fue sustituido por otra antena de forma circular. El instrumento causó sensación en la Feria Industrial de Moscú de 1920 y el propio Lenin le pidió clases particulares a Termen, además de encargarle 600 modelos que fueron exhibidos por toda la URSS.
Tras la muerte de su protector, Lenin, León Termen huyó de la URSS para refugiarse en Estados Unidos. Allí patentó su invento, que comenzó a venderse por todo el mundo de la mano de la compañía RCA. Con el dinero que logró, Termen construyó un laboratorio en Nueva York, donde continuó sus investigaciones. Desarrolló varios dispositivos musicales más e incluso una televisión en color que no le dio tiempo a patentar. En 1938 fue raptado por el servicio secreto soviético, que le llevó de vuelta a la URSS. Fue acusado de traición y condenado a muerte. En el último momento, la pena se conmutó por cadena perpetua en Magadan, uno de los más terroríficos campos de concentración de Siberia.
Termen no se rindió. En prisión, continuó sus investigaciones hasta desarrollar el primer micrófono espía del mundo: un diminuto y sofisticado dispositivo capaz de transmitir las conversaciones de una habitación por medio de radio. Su invento se estrenó en la embajada de los Estados Unidos en Moscú y en el apartamento privado de Stalin. Con ese micrófono, Termen consiguió el perdón. Fue puesto en libertad y condecorado con el premio Stalin, el mayor honor al que podía aspirar un científico soviético en aquellos años.
Lamentablemente, León Termen no volvió a ser el mismo tras sufrir el terror de Siberia. Abandonó sus investigaciones en el campo de la música electrónica e incluso llegó a negarse a sí mismo al declarar que la electricidad tenía que reservarse "para ejecutar a traidores en la silla y no para la música".
Mientras tanto, la popularidad de su invento siguió aumentando en Occidente. El inquietante sonido del theremin se popularizó con las películas de serie B de los años 50. Después los Beach Boys lo adoptarían para el pop y, en la década pasada, este sintetizador vivió una segunda juventud gracias al post-rock y la música electrónica. Antes de morir en 1993, León Termen viajó por última vez a Estados Unidos tras el fin de la Guerra Fría. Allí, asombrado, recibió varios homenajes. Termen desconocía la gran influencia que había tenido su mágico sintetizador al otro lado del telón de acero. También se enteró entonces de que lo que él había bautizado como "Aetherophone", era más conocido en todo el mundo, en honor a su nombre, como theremin.

Dedicado a Pepe Momia Aguilar y su nuevo aparato.

2 comentarios:

Pepe Momia dijo...

Gracias tío. La primera vez que lo vi funcionando en un directo fue en un concierto de un grupo de m. electrónica murciano que se llama Schwartz. Y, bien manejado, lo del theremin, como otros aparatos, resulta espectacular.

josema dijo...

Te tengo preparados algunos artículos más que están fenomenal. Pronto más entregas.
Un saludo pep.