martes, 25 de noviembre de 2008

Regresión al futuro

Me estoy leyendo un libro, un libro… raro: se titula “Homo sampler” y lo firma Eloy Fernández Porta (EFP). Su anterior aportación al mundo de las ideas se tituló “Afterpop”. En este link se puede ver una interesante reseña. El libro es raro pero muy interesante, como casi todo lo raro… como las momias. Y digo raro, aunque quizá debería decir complejo, difícil, tal vez porque hay un montón de citas, gags y referencias diversas que no siempre entiendo, quizá porque no leí Afterpop, o porque he leído menos comics que él, he visto menos tele (sobre todo series) que él, o he oído menos música (sobre todo trash y trash metal, mucho menos ¿casi nada?) que él. Pero como todo buen libro, y éste, indudablemente, lo es, abre ventanas, hay unas cuantas sabrosas ideas, insisto, unas cuantas, no sólo una (que es lo que me pasó con mi último ensayo deglutido –Storytelling de C Salmon– y en eso estoy de acuerdo con Vicente Verdú), unas cuantas ideas, digo, muy aprovechables, o mejor dicho, iluminadoras. Ahí van algunas, pocas, entresacadas de tanta erudición.


Idea número uno: el concepto “Ur”, sufijo que denota lo primitivo: así Ur-pop, el pop primitivo, primigenio, sin aditamentos, en toda su ingenuidad pop. Sin (falsos) intelectualismos, sin (forzados) postmodernismos. Tal cual, como de las cavernas, ur-pop que habrá que tocar, digo yo, con púas de sílex. Ur-pop: nostalgia de bakelita, tele(funken) en BN, discos de vinilo, zapatillas de lona, nostalgia de la nostalgia…


Idea número dos (paralelo psicoanalítico a la idea número uno): la regresión como posición de partida de lo pop, la performance como espacio maternal, uterino, la posición infantil, la actitud de no querer ser adultos (i.e.: K Richards subiéndose a un cocotero).


Sin quitarle razones a EFP, que tiene a toneladas, o precisamente por eso, por añadir otra razón más, mi posición, mi punto de vista, es algo diferente, ya lo he escrito antes, es sólo por abundar, por explicarme: ¿Puede existir una intención genuinamente adulta en el pop? ¿Podríamos intentarlo, aún con la pinta que se nos ve en la foto que ilustra este punto? ¿Sería muy trasgresor reivindicar, desde esa regresión que es la canción pop, el futuro, ser, por tanto, trangresor y regresivo simultáneamente, en extraordinaria paradoja freudiana? Desde esa posición, podríamos pensar que sería genuinamente alternativo –incluso necesario– intentar contar en 3 o 4 minutos algo sobre la corrupción (i.e. la Librilla-conection), el síndrome “Thader-jao la tarjeta echa unos zorros”, o en inglés, “shop-till-you-drop”, la necesidad de disfrazarse ocasionalmente y salpimentar la rutina, burlarnos de nuestra cibergadget-adicción, de nuestra seudocultura hecha de retales zurzidos, you sampler-man, y tantas otras cosas.


En otros tiempos y en otro lugar, a lo que aquí siempre hemos llamado canción-protesta y hemos dejado prácticamente sólo para el ámbito de los cantautores, a las canciones que hablan de la actualidad, de lo que importa, a esas canciones que ejercen de titulares de la actualidad, de slogans a veces simples pero necesarios, y que animan a discutir y matizar después, se les llamaba topical songs. Se hablaba de lo actual, por supuesto, lo hizo Dylan, a partir de la inspiración de WG (en la

foto) y todavía lo hace Neil Young, ese Ur-folkie. Da que pensar que algunas recopilaciones de estas canciones abarcan el periodo ¡1926-1953!, casi el

jurásico, el retropop. Entonces la cuestión permanece: ¿se puede ser pop-regresivo e intentar hablar, incluso, de lo actual? ¿Por qué hacer perder el TiempoTM a la gente que oye Canciones© contando lo mal que te sientes porque te ha dejado tu chic@? ¿Por qué no cantar de VerdadTM?


A mí me gustaría que ambicionáramos algo que, sin desmerecer a nadie, se parezca a ese poema de intenciones que escribió Nicanor Parra,


Durante medio siglo

La poesía fue

El paraíso del tonto solemne.

Hasta que vine yo

Y me instalé con mi montaña rusa.

Suban, si les parece.

Claro que yo no respondo si bajan

Echando sangre por boca y narices.



Esas canciones atrevidas, expuestas y arriesgadas son las que yo quisiera oír, canciones por las que apostaría, las que intentaría, capacidad y talento mediantes, firmar. Canciones de verdad, de nuestra verdad, nuestras canciones. No es que las demás no me gusten, claro que sí, es que, como también dijo Nicanor Parra, en pleno alarde regresivo, no sé si se me entiende. Lo que quiero decir es otra cosa.


Eso es: a veces hay que decir otras cosas. Habrá que intentarlo.


2 comentarios:

El Sin Cara dijo...

Dios, qué enganchado estoy a este blog... Fernández Porta, Woody Guthrie y Nicanor Parra en un solo post! Y también estoy alucinando porque, por la época en que leí "Afterpop" (libro que denosté en mi blog por osar meterse con La buena vida), yo también estuve indagando en esa posibilidad de regresión adulta, en la vuelta a una posición como la de Guthrie, capaz de colocar en su guitarra SIN ÁPICE DE IRONÍA la leyenda This machine kills fascists. No sé si será Ur, pero sí sé que tanto Post y tanto After ya cansa, y la nostalgia de lo no-referencial es cada vez más poderosa. Y perdón por ponerme tan estupendo.

Pepe Momia dijo...

Quizá me he pasado de tanto citar, pero es que, al menos Dylan (que fue un poco y un poco más que Guthrie) y Parra, suelen orbitar en algún lugar de mi paleocerebro y pugnan por salir a decir cosas. Y los Fernández (Porta y Mallo) es que están hasta en la pop-sopa, así que no queda más Ur-remedio.
Gracias por acercarte de vez en cuando.