domingo, 31 de mayo de 2009

GRACIAS A ELLAS


La fiesta de AMIGA resultó un éxito. Y no sólo porque fuimos un montón de gente. No sé, yo, así por encima, creo que habría más de 500 personas. Un absoluto éxito. Y no sólo porque todo el mundo era amable y sonreía. No sólo porque nos acompañaban, a muchos, nuestras familias, nuestros hijos (ahí están los nuestros, “ayudando” en la prueba de sonido).

Y, desde luego, tampoco fue (solo) por la música.

El éxito fue por ellas. Por su apoyo, por su entrega. Porque saben que, entre todos, se puede. Porque siempre recaen en la generosidad, en la entrega, en el abrazo. En eso ellas siempre recaen. En lo otro no. En lo otro no recaerán nunca. Lo alejan. A golpe de ganas, de ánimo, de abrazos.

Pero nosotros, nada más llegar, casi salimos corriendo. AMIGA había preparado un escenario como para un macrofestival de pop-rock. Y los músicos —los profesionales, estupendos músicos que colaboraban en su fiesta anual— estaban probando el sonido. ¡Y cómo tocaban!

Así que ¿qué hacíamos allí? Con nuestro amateurismo de Momias, enorme, a cuestas. Con nuestro sólo ensayamos los viernes, que no hay tiempo para más; los niños, el trabajo, las obligaciones. Parecíamos niños con los deberes sin hacer del todo y el examen ahí mismo, inexorable. Mirábamos el despliegue de altavoces, monitores, focos; la batería, en su atalaya, inexpugnable, un ocho mil.

Y entonces ellas (Carmen, Jose, Cati…) animándonos. No os preocupéis. Seguro que os sale de maravilla. Si siempre ha sonado muy bien. Si nos gustáis así, como sois.

(Ellas animándonos).

Así que subimos al escenario. Dimos las gracias. Por su invitación, pero, sobre todo, porque hay gente como ellas: para esas mujeres fuertes, invencibles, tocamos lo mejor que supimos. Desde lo mejor de nosotros mismos, desde lo que ellas saben hacer que surja.

Gracias a ellas, el viernes, tocamos. Gracias a ellas, todos los días, vivimos.

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