jueves, 5 de noviembre de 2009

Cosas (supuestamente) divertidas (VI): Los teleñecos.




— Yo comprender. Yo no comer más galletas.
— Sí, Triqui, entiéndelo: tu edad, el perímetro abdominal…
— Sí Gustavo. Triqui comprende. Triqui no más galletas.
— Exactamente, así Triqui no obesidad, no hipertensión, no diabetes…
— Triqui comprende. Triqui no más galletas.
— De acuerdo, eso es.
— Pero Triqui triste…
— Y sube un poco la cantidad de insulina de las mañanas ¿OK?
— Triqui insulina. Sí: más insulina. Mañanas. Triqui obedece.


Su aspecto continúa siendo el de siempre. Como el de hace cuarenta años. No parece pasar el tiempo para los peluches. Muchos siguen sin tener orejas o nariz, otros han cambiado de fieltro, algún estiramiento, reposición de pelo (El Animal, Rosita…) pero la idea es continuar, resistir: a lo suyo, en la brecha. En el espectáculo. Educando y entreteniendo ahora a los hijos a los que ya previamente divirtieron, incluso a algún nieto. No es lo mismo para sus animadores: muchos cambiaron de trabajo, otros ya murieron. En 1990 murió Jim Henson,
El Creador. Pero ellos sobrevivieron. Todo el mundo sabía ya cómo eran, cómo hablaban, cómo reaccionaban. Quién era el mejor para las matemáticas elementales y quién para la pedagogía del comportamiento. Y así siguen día tras día, como si tal cosa. Como si no hiciera ya veinte años que cumplieron veinte años. Pero, claro, el tiempo no ha pasado sin dejar su huella. Aunque sólo Gustavo sabe que Coco tiene una lumbalgia que le ha impedido participar en algunos capítulos (consiguieron disimularlo como “exigencias del guión” después de hacerlo despeñarse de un edificio). Elmo ha necesitado terapia por su carácter levemente depresivo, discretamente border-line pero sigue encantadoramente disléxico. Miss Peggy se puso implantes de silicona , Oscar no superó nunca su Síndrome de Diógenes y ha sido varias veces detenido por la policía por su determinación inquebrantable a continuar viviendo en un cubo de basura (a pesar de que el gobierno le ofreció una casa de protección oficial) y, tristemente, Blas consiguió una orden de alejamiento para Epi, aduciendo maltrato psicológico. Ahora Epi vive con Gonzo, aunque las cosas tampoco van bien entre ellos. No, las cosas ya no van tan bien en Barrio Sésamo. Pero van tirando.

Sólo la rana Gustavo ha tenido lo que podríamos aceptar como una sólida carrera. Aunque siempre se referían a él como a un periodista (reportero, decían), todos sabían que era sólo una tapadera. Su verdadera vocación fue convertirse en médico desde la primera vez en que se dio cuenta de que su animador habitual, Bill, inhalaba desde una especie de botellita para evitar esos extraños pitidos —ahora sabe que se llaman sibilancias, pero nunca emplearía una palabra así en escena, delante de los niños— que surgían cuando grababan alguna escena particularmente movida. Entre episodio y episodio consiguió cursar estudios de Medicina, aunque tuvo que emplear algún año más de los previstos (no recibía demasiado apoyo de los mismos compañeros a los que él y Coco habían enseñado unos años antes a distinguir “cerca” de “lejos” y ahora lo intentaban con “agudo” y “crónico”). Finalmente se graduó en 1989. Nada pudo hacer por Jim, El Creador, que falleció al año siguiente de una neumonía, en Nueva York. Por motivos de confidencialidad sólo ejerce para compañeros del show (y sólo ellos saben que fue él quien, hace unos años, deslizó un papel en la mesa de los guionistas para que se creara una muppet seropositivo para la franquicia sudafricana de la serie). No lo aceptaron. “Demasiado radical”, oyeron del otro lado de la puerta del almacén donde los abandonan, de noche.


— ¿Entonces?
— Sí, Blas, la biopsia es definitiva.
— ¿Y?
— Es maligno, Blas, lo siento.
— Ya, Gustavo… ¿tú crees que…? ¿puedo llamar a Epi?
— Seguro, Blas, seguro.
— Gustavo…
— ¿Sí Blas?
— Me gustabas más cuando eras el reportero más dicharachero.
— Sí. Lo siento Blas. Pero son ya 40 años.
— Entiendo, Gustavo, entiendo.


5 comentarios:

MAbel dijo...

Muy tierno el cuento... ¡Que personajes! Y tan mayores ya... casi como el de Wanted!

Pepe Momia dijo...

Mira... que lo he tenido que escribir rápido, en medio de la guardia, por tapar el dichoso post que me ha tenido sonrojoide toda la semana. Así que no insistas.

MAbel dijo...

Vale, vale.. si los dos post van casi de lo mismo.. hombre gustavo tiene mejor perfil que tú

Malena Momia dijo...

Oye! A mí me ha emocionao. Si es que no se que hago metio a sindicalista.

teresa dijo...

lo siento, pepe... a mí me gustaba más vivir en la ignorancia! será que aún no he alcanzado a la generación de la nocilla, jeje. ;-) un beso! t.